HECHOS 3

LA TRADICIÓN

La hora tercia eran las 9 de la mañana; la sexta, el mediodía, y la novena, las 3 de la tarde; y estas tres eran las tres horas especiales de oración para los devotos judíos. Estaban de acuerdo en que la oración es eficaz a cualquier hora; pero consideraban que era doblemente preciosa cuando se hacía en el Templo.

UNA TRANSICIÓN DEL JUDAÍSMO AL CRISTIANISMO

El hecho de que Pedro y Juan todavía asistían al templo y observaban las costumbres judías, es evidencia de que estos primeros siete capítulos de Hechos, tienen un énfasis judío. Durante este tiempo entedieron que era necesario romper con estas tradiciones. A través del libro de los Hechos vemos las transformación, pasando de un Judaismo lleno de tradiciones, a un Cristianismo donde las obras no cuentan y somos salvos por Gracia. Esto no quiere decir, que no sean necesarios ejercicios espirituales como la oración, el ayuno y la comunión. (Efesios 6:18;Filipenses 1:19;Filipenses 4:6;Colosenses 4:2; 1 Pedro 4:7;Hebreos 10:25). Debemos enteder que a lo que apela la devoción es a que no nos refugiemos en tradicciones porque esto puede llegar a ser un grave error.

LA PUERTA DE LA HERMOSA

Entre el patio de los gentiles y el patio de las mujeres había una bella puerta de bronce labrado, de estilo corintio, con incrustaciones de oro y plata. Era más valiosa que si hubiera sido hecha de oro puro.

Recordando el Tabernáculo, allí en la puerta; el oro (divinidad) y la plata (redención) fueron testigos del nuevo trato de Dios con el hombre.

<< Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.>> S. Juan 10:9

En la Puerta Hermosa, Pedro y Juan se encontraron con un hombre cojo de nacimiento al que llevaban a diario y dejaban fuera de ella para que pidiera limosnas. Más tarde leemos que el hombre tenía más de cuarenta años. Jesús pasó por allí muchas veces, pero es evidente que el hombre nunca le pidió sanidad. También es posible que Jesús en la providencia divina y sabiendo los tiempos perfectos, dejó a este hombre para que se pudiera convertir en un testigo mayor aún cuando fuera sanado más tarde.

EL MILAGRO (LA SEÑAL)

Pero era más que un milagro (maravilla); era una señal, (la traducción literal de la palabra milagro aquí es señal), en la que se da un cuadro en el mundo físico de lo que puede darse en el mundo espiritual. Lo mismo que un hombre puede sanar físicamente, así un hombre podía sanar espiritualmente. Esta señal trae a la memoria aquella similar, hecha por Jesús, de la sanidad del ciego de nacimiento. (S.Juan 9:1-41)

El cojo es una vívida ilustración del pecador perdido pues:

- Nació cojo, todos nacemos pecadores e imposibilitados espiritualmente. (Romanos 5)

- No podía andar, y ningún pecador puede andar de manera que agrade a Dios. (Romanos 3:10)

- Estaba fuera del templo, el hombre fue expulsado del edén, expulsado de la comunión íntima con Dios, esta es la gravedad del pecado.(Romanos 3:23)

- Mendigaba, porque cuando no está Jesús en el corazón siempre se está buscando satisfacción.

DE LO QUE TENGO DE DOY

El mendigo pedía dinero, pero Pedro le dio algo mucho mejor: la posibilidad de usar sus piernas y ser una señal para los incredulos y aún para los creyentes. Este era el cumplimiento de “...sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” S.Marcos 16:18

Pedro dió de lo que tenía: “... en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”.

Cuando los pies y los tobillos de aquel hombre se llenaron de fortaleza, Pedro no tuvo que seguirlo levantando. El hombre saltó, se puso en pie por un instante y comenzó a caminar. Puesto que era cojo de nacimiento, nunca había aprendido a caminar.

Cuando llegamos a Jesús no sólo nos hace el gran milagro de nacer de nuevo, también nos enseña... a caminar.

 

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